150 años de Nestlé: gigante de la alimentación que empezó con papillas

Nestlé celebró en el año que acaba de expirar su 150 aniversario, siglo y medio de vida que arrancó con la invención de una novedosa harina lacteada -base de la papilla- y que le ha llevado a erigirse como el mayor gigante del sector de la alimentación.

Difícilmente podría imaginar su creador, el boticario Henri Nestlé (Fráncfort, 1814), que la modesta firma que empezó a vender un alimento infantil elaborado como alternativa a la leche materna acabaría convirtiéndose en un mastodonte empresarial con 340,000 trabajadores, 80,000 millones de euros de facturación anual y más de 8,200 millones de euros en beneficio sólo en 2015.

La magnitud de estas cifras hace que revistas especializadas como “Food Engineering” y publicaciones económicas como “Forbes” coincidan a la hora de colocar a la multinacional suiza en el puesto más alto de sus listas como líder del sector de la alimentación, por delante de PepsiCo o Coca-Cola, entre otras.

La propia compañía relata cómo su fundador desarrolló un alimento dirigido a combatir los elevados índices de mortalidad infantil junto con un doctor local del municipio suizo de Vevey. La “leyenda” cuenta que este médico suplicó a Henri Nestlé que diera a probar su “invento” a un bebé que no comía y estaba a punto de morir, y que esa mezcla de leche, azúcar y harina de trigo le salvó la vida.

El runrún sobre los beneficios del producto fue extendiéndose por la región, lo que le llevó a producir esta harina lacteada a gran escala.

Según la empresa, sus ventas pasaron de 8,600 botes en 1867 -cuando se empezó a comercializar el producto- a más de un millón en apenas ocho años, gracias en parte a su rápida expansión a otros 17 países.

En 1875, sin embargo, el fundador del proyecto -ya superados los 60 años de edad- dio un paso atrás y decidió vender la fábrica, la patente del producto y el nombre a tres empresarios locales.

La firma compitió en aquella época codo con codo con Anglo Swiss Condensed Milk Company, dedicada a la leche condensada y con la que después de una dura pugna comercial acabó fusionándose en 1905.

Apuesta por el I+D

El crecimiento de Nestlé arrancó en una primera etapa con compras y adquisiciones, a la que le siguió otra época marcada por “el crecimiento orgánico y la innovación“, según argumenta el director general de la división española de la compañía, Laurent Dereux.

“La empresa ha desarrollado una política de investigación y desarrollo que le ha permitido aportar al mercado productos tan emblemáticos como el café soluble, una amplia gama de especialidades de nutrición infantil o, más recientemente, café y bebidas en cápsulas, innovaciones que han aportado verdadero valor añadido a la industria alimentaria y a los consumidores”, defiende.

Uno de sus últimos éxitos fue precisamente su gama Nespresso -de café en cápsulas-, un proyecto que llegó a sus manos a finales de los 70 y que sólo décadas después dio frutos.

Otra de las características de la multinacional suiza es la amplitud de su catálogo, que abarca desde chocolates y especialidades culinarias hasta cereales, aguas embotelladas, helados o alimentos para mascotas, con marcas emblemáticas como Nesquik, Kit Kat, Maxibon, Maggi, Purina o Buitoni.

La gran apuesta de futuro de Nestlé es su división dedicada a la nutrición terapéutica y el cuidado de la piel, creada hace un lustro y con la que espera “contribuir a afrontar los desafíos globales de la desnutrición, el crecimiento y envejecimiento de la población, y también la obesidad”, según Dereux.

Productos que ayuden en el tratamiento de dolencias gastrointestinales, metabólicas y genéticas, o que promuevan el envejecimiento saludable, forman parte ahora de su estrategia.

Curiosamente, pese al paso de los años y la transformación sufrida por Nestlé, la compañía conserva su tradicional logo: un pequeño nido de pájaros, justo el significado que tenía el apellido de su fundador en el dialecto alemán (suabo) que utilizaba.

Fuente: EFEagro