Blockchain podría identificar las fuentes de enfermedades derivadas de alimentos

Aumentaría la transparencia de estudios científicos de riesgos de los alimentos, según la jefa científica de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria.

Aumentar la transparencia de los estudios científicos que sirven para evaluar el riesgo de los alimentos en la Unión Europea (UE) solo será posible con más inversiones, según la jefa científica de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), Marta Hugas.

“Las iniciativas para incrementar la transparencia tienen un costo. Si queremos seguir siendo relevantes en el futuro, tenemos que invertir también en proyectos de investigación de nuevas metodologías para prepararnos”, aseguró a Efe la experta española, en la sede de la agencia en la ciudad de Parma, en el norte de Italia.

Ante un futuro lleno de incógnitas, la especialista expresó su esperanza de que tecnologías blockchain les ayuden a identificar “más rápido y mejor” las fuentes de los brotes de enfermedades derivadas de los alimentos.

La inteligencia artificial y el análisis de datos serán otras de las herramientas útiles con las que podrán contar, siempre que haya inversiones, puntualizó.

Porque quién sabe de dónde vendrán las nuevas amenazas a la salud o el medio ambiente, si de la aparición de nuevos alimentos y productos agrícolas o de intrincados fenómenos como el cambio climático o el comercio internacional.

El pasado abril, la Comisión Europea propuso cambiar la regulación para dar más garantías sobre la fiabilidad de los estudios utilizados por la EFSA, planteando hacer públicos aquellos que le remiten las empresas para evaluar el riesgo de sus productos, a excepción de los datos considerados como confidenciales.

Lo hizo en respuesta a una iniciativa europea en la que más de un millón de ciudadanos cuestionaron la independencia de los trabajos que se habían usado con el glifosato, herbicida cuya licencia fue renovada hasta 2022 pese a la oposición de países como Francia.

“Queremos ser totalmente transparentes sobre lo que hacemos sin comprometer la competencia y la innovación en la industria”, aseguró Hugas, que mostró su confianza en que su labor pueda someterse al escrutinio público y “los ciudadanos vean que no hay nada oculto”.

Para que no cunda la desconfianza entre los consumidores, la Comisión también quiere autorizar que la EFSA pueda encargar sus propios estudios científicos de manera excepcional, cuando algún producto genere gran controversia, dado que en su opinión se apoyan los políticos para tomar decisiones.

La propuesta comunitaria, que incluye una partida adicional de 62.5 millones de euros para la EFSA (ahora su presupuesto es de unos 80 millones), debe ser antes aprobada por los países y el Parlamento europeo.

“Es importante que aumenten nuestros recursos”, ante los riesgos cada vez más complejos que existen para la seguridad alimentaria en un mundo tan globalizado y cambiante como el actual, subrayó Hugas.

La agencia celebra esta semana en Parma una conferencia para profundizar en la relación entre la ciencia, la sociedad y la alimentación, que servirá de base para su estrategia a partir de 2020, en función de la adaptación a nuevas reglas y los fondos que reciban.

Mientras, sus expertos deben seguir lidiando con problemas de salud o seguridad alimentaria como el último brote de peste porcina africana, detectado en el este de Europa y más recientemente en Bélgica.

“Tenemos que adaptar las metodologías para no solo evaluar un riesgo en un momento dado, sino más para los riesgos que se acumulan”, afirmó la responsable científica, que insistió en la necesidad de financiar programas de investigación con el objetivo de anticiparse a los posibles riesgos aplicando nuevos conocimientos.

Remarcó que desde hace años están organizando consultas abiertas al público y encuentros con otros socios sobre los protocolos que siguen en asuntos sensibles, en un intento de ser más transparentes y ganarse la confianza de la sociedad.

Fuente: Infobae