Comida chatarra y refrescos dejarán más de 46,000 mdp en 2018

Para el próximo año, los impuestos que se cobren en los alimentos no básicos con alta densidad calórica, mejor conocidos como “comida chatarra” y bebidas saborizadas como los refrescos, dejarán recursos al erario público por 46,545 millones de pesos.

De acuerdo con información de la Ley de Ingresos de la Federación (LIF) del 2018, estos recursos son 10% mayores a los aprobados en la LIF 2017, de 42,415 millones.

Dicho cobro representa 11 por ciento de la recaudación que se espera obtener en el 2018 del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), por un total de 421,776 millones de pesos.

En el cobro del IEPS a comida chatarra se espera recaudar un total de 19,748 millones de pesos, 11 por ciento más a lo que se aprobó en la LIF del 2017.

El Servicio de Administración Tributaria indica que se consideran alimentos no básicos con alta densidad calórica las botanas, chocolates, cremas de cacahuate, dulces de leche, helados, flanes, pudines y alimentos preparados a base de cereales.

Se paga un impuesto de 8 por ciento por cada 100 gramos o más a los alimentos no básicos con alta densidad calórica, cuyo contenido energético es de 275 kilocalorías.

Con respecto a las bebidas saborizadas como refrescos, los concentrados, polvos, jarabes, esencias o extractos de sabores que al diluirse permitan obtener bebidas saborizadas, el gobierno federal espera obtener una recaudación por 26,797 millones de pesos, que significa 9 por ciento más a lo que aprobó para el cierre de este año. Estos productos se gravan con una cuota de 1 peso por litro.

Están exentos de este impuesto los jarabes para la tos, sueros orales, leche en cualquier presentación y bebidas saborizadas que se elaboren en restaurantes, bares y otros lugares en donde se proporcionen servicios de alimentos y bebidas.

No combate la obesidad

Leticia Armenta, economista del Tecnológico de Monterrey (ITESM), expuso que el cobro de impuestos de estos productos que entraron en vigor en el 2014 con la reforma fiscal, en realidad no cumple con el objetivo principal por el que se aplicaron: reducir la obesidad.

“Esta medida, que realmente no combate a la obesidad ni a la diabetes, es un problema que debe abordarse de manera integral y el impuesto no necesariamente es el mejor instrumento”, afirmó.

Refirió que hay investigaciones que demuestran que el impuesto a estos productos sólo está castigando a los consumidores de bajos ingresos.

“Desafortunadamente, sus costumbres y su patrón de consumo a ciertos productos en esta gama, particularmente los refrescos, hace que este tipo de consumidores no reaccionen mucho cuando se impone el impuesto, y ellos tienen que enfrentar un gasto más alto por el mismo producto”, expresó.

Tabaco, cervezas y apuestas

Por el impuesto al tabaco labrado, cervezas y bebidas refrescantes, así como juegos con apuestas y sorteos, el gobierno estima recaudar para el 2018 un total de 84,285 millones de pesos, esto es 8.6 por ciento de lo que se aprobó en la LIF del 2017.

Del impuesto que se cobre a los tabacos labrados se espera obtener una recaudación por 44,096 millones de pesos, lo que significaría 2,111 millones de pesos más a lo que se espera obtener para el cierre de este año.

Durante la discusión de la LIF del 2018, se propuso incrementar los impuestos al tabaco; sin embargo, para Armenta este tipo de medidas realmente no ayuda a atacar el problema de fondo.

“El consumidor no responde a ese tipo de medidas, entonces tenemos que atender información de educación y de salud para que realmente se note un cambio. Si sólo se hacen medidas a través de medidas impositivas, no habrá ningún cambio”, dijo la economista.

Por cervezas y bebidas refrescantes, el gobierno federal espera recaudar 37,210 millones de pesos, 12% más de lo que aprobó para este año; mientras que por los juegos con apuestas y sorteos prevé recaudar 2,978 millones de pesos, 9% más lo esperado este año.

Fuente: El Economista