Llega la tecnología para alargar la vida de los alimentos

El Future Food Institute, fundado en 2014 en Bolonia y con sede también en San Francisco, apoya el trabajo de una serie de startups que luchan contra el despilfarro de alimentos gracias a embalajes de cartón y aceites esenciales que prolongan la vida de frutas y verduras.

También se aplica una maquinaria que las purifica de pesticidas y ceras de lustre, imitando el proceso de fotosíntesis, y hasta existen condimentos y salsas creadas solamente utilizando el sobrante de frutas y verduras.

Otras empresas innovadoras, asimismo, producen un supermaterial bioplástico a base de caña, óptimo para impresoras 3D. El instituto se dedica a la “food innovation”, convirtiéndolo en un instrumento clave para afrontar los grandes desafíos del futuro, en un mundo donde la investigación es aliada de la creatividad, en nombre de la economía circular.

Bestack es la start-up italiana que patentó el embalaje inteligente, que gracias a una mezcla de aceites esenciales tiene una acción antibactérica y fungicida, prolongando la vida en las góndolas de los productos frescos y limitando eventuales daños vinculados a la cadena de frío, durante el transporte y la distribución.

Hicieron falta tres años de investigación, en cambio, para realizar Purin Foods, la maquinaria que purifica frutas y verduras con agua, luz y ozono, eliminando la mayor parte de las bacterias que causan el proceso de putrefacción, pero también el 95 por ciento de eventuales productos químicos como pesticidas, desinfectantes y ceras para abrillantar la fruta.

Eatlimmo, por su parte, fue fundada por dos jóvenes muchachos mexicanos que descubrieron cómo reutilizar el descarte del mango. Recuperando semillas y cáscaras lograron obtener un polvo que se usa para productos de horno como emulsionante y como gelificante en la producción industrial.

Entretanto, es londinense Rubies in the Rubble, la start-up que recuperando frutas y verduras no vendidas en el mercado de Covent Garden produce salsas y chutney, condimentos agridulces comercializados incluso por la gran distribución, como el sector de alimentos de las tiendas Selfridges&Co.

Y otra compañía italiana es Kanesis Canapa, que halló el modo de producir un bioplástico a partir de la caña. El resultado es un material con las mismas características del plástico derivado del petróleo, pero 30 por ciento más resistente y 20 por ciento más liviano, que se puede utilizar como material de impresión en impresoras 3D. (ANSA).

Fuente: El intransigente