OMS busca eliminar las grasas trans producidas por la industria alimentaria

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha lanzado una nueva guía denominada REPLACE que tiene el cometido de mostrar cómo evitar que se generen grasas trans en los procesos industriales al elaborar ciertos productos alimenticios. La autoridad considera que eliminar este tipo de grasas es clave para poder proteger la salud de la población y salvar vidas, ya que calcula que cada año, debido al consumo de alimentos con grasas trans, mueren más de 500,000 personas por enfermedades cardiovasculares.

Una de las principales causas de las enfermedades no transmisibles y muerte es la elevada ingesta de ácidos grasos saturados y ácidos grasos trans; en este sentido, la mejor prevención es seguir una dieta sana y equilibrada basada en alimentos vegetales, que tenga un aporte en carbohidratos que no proceda de productos refinados, que sea muy baja en azúcares y sal, y, por supuesto, también es necesario realizar ejercicio físico de forma regular y evitar el alcohol y el tabaco. Pero tampoco basta con esto; para mayor seguridad, la OMS quiere que se eliminen las grasas trans producidas por la industria alimentaria.

La organización explica que las grasas trans producidas industrialmente están integradas en las grasas vegetales endurecidas, aceites parcialmente hidrogenados que son fuente dietética de grasas trans artificiales, presentes sobre todo en los alimentos ultraprocesados. La hidrogenación es el proceso por el que los aceites son transformados en grasas sólidas con la ayuda de un catalizador y la adición de hidrógeno a altas presiones y temperaturas. Mediante este proceso se saturan los enlaces insaturados del aceite, aumentando su punto de fusión; y la solidificación proporciona mayor estabilidad oxidativa, ya que se eliminan los ácidos linoléico y linolénico, responsables del deterioro de un alimento por oxidación, otorgando mejor textura y “frescura”, lo que facilita su uso en la industria alimentaria dedicada a los productos comerciales de pastelería, comidas preparadas, alimentos procesados, etcétera.

Los ácidos grasos trans aumentan la concentración de lipoproteínas de baja densidad en la sangre, además, disminuyen la cantidad de lipoproteínas de alta densidad, lo que se denomina “colesterol bueno”, por lo que incrementan el riesgo de sufrir enfermedades no transmisibles como las cardiovasculares. La OMS indica que se pueden utilizar alternativas más saludables en los procesos industriales que no afecten al sabor ni al precio de los alimentos, por ello realiza un llamamiento a los gobiernos para que utilicen REPLACE a fin de eliminar este tipo de grasas del suministro de alimentos.

Grasas Trans

REPLACE está formada por una serie de acciones que ayudarán a alcanzar este objetivo, lo que supondrá una gran victoria en la lucha mundial contra las enfermedades cardiovasculares, como realizar un análisis de las fuentes dietéticas de grasas trans producidas industrialmente, así como el estudio de los cambios políticos necesarios para alcanzar el mencionado objetivo, promocionar la sustitución de las grasas trans industriales por otras grasas y aceites más saludables, poner en marcha una reglamentación y acciones regulatorias que permitan eliminar este tipo de grasas, crear conciencia del impacto negativo para la salud que tienen las grasas trans en los responsables políticos, la industria alimentaria y el público en general, y enfatizar en el cumplimiento de las políticas y regulaciones adoptadas.

La OMS destaca que en varios países desarrollados prácticamente se han eliminado las grasas trans producidas industrialmente, mediante la adopción de límites legales, como son los que se quieren imponer en la Unión Europea. Otros gobiernos han implementado prohibiciones a nivel nacional; se puede citar como ejemplo Estados Unidos, pero es necesario realizar acciones para la reducción y la eliminación, especialmente en los países de ingresos medios y bajos –como México-, ya que las regulaciones que tienen son más precarias y deficientes, de este modo se podrá garantizar una alimentación más saludable en todo el mundo.

La OMS realiza un llamamiento a todos los gobiernos para que tomen medidas y eliminen, en la medida de lo posible, este tipo de grasas.

Por cierto, recordemos que a principios de este mes la OMS abrió la convocatoria para una consulta pública que se mantendrá activa hasta el próximo 1 de junio en relación a la actualización de las directrices para la ingesta de grasas saturadas y grasas trans en niños y adultos. Una vez que estén definidas, sustituirán a las actuales, que datan del año 2002. ¿Se mantendrán los mismos valores, o se adoptará una mayor reducción? Esto es algo que sabremos a partir del próximo mes de junio.

Fuente: Gastronomía y Cía.