Teff, el cereal remineralizante y sin gluten que está de moda

El teff es una especie de planta herbácea que produce semillas comestibles muy similares a los cereales que habitan en el mercado actual. Su cultivo comenzó a florecer entre el año 4 000 a.C. y el 1 000 a.C. en Etiopía y Eritrea, y muy pronto se convirtió en un ingrediente indispensable de su dieta alimentaria. ¿El motivo? Un aroma dulce y tostado, un tamaño muy reducido —se trata del grano más pequeño del mundo— y un gran aporte de nutrientes esenciales.

Y es que, aunque en el presente todavía sea un producto desconocido, el teff posee multitud de propiedades que benefician a nuestra salud. Por ejemplo, aumenta la resistencia física, previene la diabetes y regula los niveles de glucosa en sangre, y combate como nadie el estrés oxidativo y las enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, esta no es la cualidad que más ha llamado la atención de los comensales.

Un cereal sin gluten

Son muchos los expertos en la materia que han analizado la composición de este cereal, muy recomendable para los celíacos al estar exento de gluten. Al parecer, el teff ayuda a los pacientes “a corregir otras deficiencias nutritivas que van asociadas a la celiaquía, entre los que cabe citar el hierro y el calcio. También nos encontramos con que algunas harinas sin gluten son bajas en proteína, componente esencial en la dieta, y el teff proporciona una cantidad de proteína semejante a las legumbres”, explica María Anunciación Pérez Bartolomé, ingeniera agrónoma y licenciada en Ciencia y Tecnología de los Alimentos, en el portal especializado Celicidad.

Esta condición le permite liderar toda clase de elaboraciones y productos horneados, aunque sus principales compañeros de juegos son los postres y las recetas de repostería como, por ejemplo, las masas de los pasteles, las galletas, los rebozados o el pan. No obstante, el teff es un ingrediente que también se puede consumir entero, al vapor, hervido o al horno, además de servir para espesar salsas, cremas o estofados. Fomentando así una versatilidad que muy pocos alimentos comparten.

Entre todos estos modos de elaboración, destaca uno entre la multitud: el injera. Hablamos de una receta típica de Etiopía, similar a los crepes franceses o las tortitas americanas. Se trata de una mezcla de harina de teff con agua que, tras fermentar durante varios días, forma una masa ácida y esponjosa que se suele utilizar para acompañar la comida principal. El mismo papel que ejerce el pan en nuestras mesas. Bajo esta premisa, ¿qué propiedades nutricionales hacen del teff un ingrediente tan especial?

Salud a raudales

El teff contiene más fibra que la mayoría de cereales, un punto a su favor dentro del mercado de los productos sin gluten, los cuales suelen carecer de este nutriente tan indispensable para el organismo. Esta cualidad le convierte en un gran aliado contra el estreñimiento, la diabetes y la obesidad, al reducir la absorción de azúcares e hidratos de carbono de absorción lenta, favorecer la sensación de saciedad y regular el tránsito intestinal.

Su composición incluye ocho de los diez aminoácidos esenciales, especialmente la lisina que se encarga de que el organismo absorba el calcio de manera adecuada, para así aprovechar todos sus beneficios.

Es una fuente rica de minerales como el manganeso, el magnesio, el hierro o el potasio, entre otros. Sin embargo, en el calcio radica su mejor virtud, pues posee un porcentaje 17 veces superior al resto de cereales. Este compuesto resulta de lo más recomendable para todas aquellas personas que atraviesan procesos de descalcificación, crecimiento infantil y padecen osteoporosis o anemia ferropénica.

El teff también incluye una gran cantidad de “almidón resistente, un tipo de almidón recién descubierto que puede beneficiar para la gestión de azúcar en la sangre, control de peso y la salud del colon”, aseguran desde el portal Eco al grano.

Su alto aporte de omega 6 es favorable para toda clase de enfermedades inflamatorias como la psoriasis o los eczemas, aunque también es de gran ayuda para paliar los síntomas propios del síndrome premenstrual: hinchazón abdominal, dolor mamario, estreñimiento o aumento de peso por retención de líquidos. Estas propiedades se multiplican durante el embarazo o la lactancia, al ser un ingrediente muy energético y aportar multitud de nutrientes en etapas de alta demanda. Además, en los casos de diabetes gestacional, ayuda a mantener estables los niveles de glucemia.

Mientras que los ácidos grasos omega 3 regulan los niveles de colesterol en sangre, tienen un efecto antiinflamatorio y autoinmune, previenen el envejecimiento y cuidan la salud del corazón, la colitis ulcerosa y diversos problemas vasculares.

El cultivo de teff también es seguro y sostenible con el medio ambiente, ya que puede realizarse bajo diferentes condiciones climáticas y requiere un tiempo de labranza reducido que produce una gran proporción de alimento, reduciendo así su impacto sobre el terreno.

Fuente: Alimente